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Lo que sí hay que saber
sobre la Lactancia Materna

Lo que sí hay que saber </br>sobre la Lactancia Materna
26
Jan

Últimamente oímos muchas cosas sobre la lactancia materna, pero ¿no tenéis la sensación de que aún nos falta mucho por saber sobre ella? Con este post intentaremos aclarar conceptos básicos sobre un tema tan importante como es la alimentación del bebé.


Los bebés son mamíferos y, como tal, su instinto les lleva a mamar. Aunque suene básico, es la premisa sobre la que parte el inicio de la alimentación del recién nacido.


Desde que nacen, los bebés tienen dos reflejos que les van a permitir alimentarse y sobrevivir: el reflejo de succión y el reflejo de búsqueda. Una vez que la mamá ha dado a luz, se le coloca a su bebé piel con piel y se les deja juntos durante, al menos, 90 minutos. No se le pesa ni se le talla, ni se le dan palmaditas en el culo como vemos en las películas; nada más llegar al mundo, se le coloca directamente sobre la piel de su madre. Se ha comprobado que este hecho es fundamental para un buen inicio de la lactancia. Si se le da un poco de tiempo, el bebé es capaz de reptar hasta alcanzar el pecho de su mamá, engancharse y comenzar a alimentarse.

bebé recién nacido

La lactancia materna es considerada la mejor para el recién nacido. La leche de la madre es, científicamente demostrado, el alimento preferido por el bebé, siendo el que más le gusta en toda la escala de sabores.

 

Los bebés se alimentarán exclusivamente de leche hasta los 6 meses, momento en el cual se les empieza a introducir nuevos alimentos. Esta nueva etapa se denomina alimentación complementaria, que acompaña al que seguirá siendo el alimento principal del bebé: la leche.

 

Para que la lactancia materna se produzca, tienen que darse principalmente dos circunstancias: que el bebé se agarre (hemos dicho que succionar y buscar son instintos, pero agarrarse es una cuestión más de aprendizaje y de esfuerzo), y que la madre confíe en su capacidad de amamantar.

 

Explicaré el por qué de esta afirmación. Cuando una mujer se queda embarazada recibe mucha, muchísima información. Entre otras cosas, se le habla de lactancia materna, que a priori es fácil de entender, pero como pasa con todo en la vida, una vez que se lleva a la práctica pueden surgir complicaciones. Estos problemas desalientan a las mamás, que muchas veces se encuentran cansadas, vulnerables y con poca confianza en sí mismas. Si, llegados a este punto, no reciben un buen apoyo, la lactancia suele terminar o se convierte en una carga física y psicológica muy importante para la madre. Es comprensible: si ves que tu bebé no deja de llorar, y tienes a alguien no experto que te dice: “no tienes leche suficiente”, “este niño se queda con hambre”..., probablemente tengas cada vez menos confianza en tu capacidad de amamantar.


La realidad, sin embargo, es bien distinta. La hipogalactia (lo que comúnmente se conoce como "no tener leche suficiente") sólo se da excepcionalmente, aproximadamente en un 5% de las mujeres. Esto significa que el 95% restante tiene leche suficiente para darle a su cría. A pesar de ello, se estima que más del 20% de las madres que deja la lactancia lo hace porque piensa que no tienen bastante leche.

Lactancia materna
Así que, antes de volvernos loc@s con tantos consejos, debemos saber...

 

Los primeros días sólo se produce calostro. La sensación de la madre puede ser de que sus pechos están vacíos, porque realmente aún no se ha producido la subida de la leche. Tiene lugar en torno a las 48 horas después del parto, si ha sido vaginal, y alrededor de las 72 horas después en los partos por cesárea. El calostro alimenta y nutre al recién nacido, sin que necesite nada más.

 

Los recién nacidos no maman con horarios. Pueden mamar durante media hora y en la siguiente media hora volver a querer comer. Su estómago es pequeño, y la leche materna se digiere rápido. No se deben dejar pasar más de tres horas sin que mamen, sobre todo al principio, porque tienen riesgo de hacer hipoglucemias (una bajada de azúcar en su sangre); que quieran mamar cada hora o cada dos horas es totalmente normal. El tiempo entre tomas se calcula desde el inicio de la misma, es decir, si empezó a comer a las 15.00h, debería comer de nuevo a las 18.00h.

 

Hay que aprender a distinguir por qué lloran. No siempre que tienen hambre lloran, y no siempre que lloran tienen hambre. Existen señales que nos indican que el bebé siente necesidad de comer: se llevan los puños a la boca, comienzan a buscar, bostezan, se inquietan… Y muchas veces, cuando rompen a llorar por hambre, ya han mandado estas señales antes. Es preferible colocarles al pecho cuando lo percibamos, puesto que si esperamos a que lloren, los nervios del bebé y de la mamá pueden dificultar que el bebé se agarre (y ya hemos dicho supone un esfuerzo para el bebé, sobre todo al principio, cuando están todavía aprendiendo).

    Newbies bebé con hambre en saco huevo
    Si lloran cuando acaban de comer, puede ser que tengan más hambre, pero también pueden ser otras cosas: tiene calor, frío, está incómodo, tiene el pañal mojado, no consigue dormir, o simplemente, quiere que le cojan y que le den pecho para succionar y calmarse. El bebé necesita el contacto y la succión; en la naturaleza los mamíferos siempre llevan a sus crías con ellos, así que el instinto de contacto siempre estará presente.

     

    No es lo mismo succionar, que comer. El pecho va a ser también su chupete. Cuando comen, la boca se abre como la de un pececillo, la mandíbula y las orejas se mueven, y si ya ha tenido lugar la subida de la leche, se le oye tragar e incluso se observa la leche por las comisuras. Cuando succionan a modo de chupete, solo abren discretamente los labios y, muchas veces, lo hacen durante poco tiempo y se duermen.


    Las experiencias de los demás con la lactancia no son significativas ni determinantes. Los comentarios de familiares y amigos (“yo no tenía leche y lo tuve que dejar”, “mi niño lloraba como éste y era porque no comía suficiente”…) pueden ejercer presión en la nueva mamá e incluso, envuelta en dudas e inseguridades, hacer que tome una decisión precipitada. Tampoco una mala experiencia con un hijo anterior significa un fracaso inevitable en esta lactancia.

    Mamá que lees esto, recuerda tu embarazo y las infinitas experiencias que te contaron (sobre todo acerca del parto, que no suelen ser cosas buenas) y que no coincidieron necesariamente con tu posterior experiencia. Ahora, con la lactancia, pasa algo similar. Cada mujer es diferente, y como hemos dicho, el 95% de las madres tienen leche suficiente, sólo necesitan un apoyo profesional cuando surgen baches.

     

    Es importante que el bebé siempre vacíe el pecho. La leche, una vez que ha subido, es más “aguada” al principio de la tetada (aunque igual de importante para el bebé) y más concentrada al final. Por ello, se recomienda comenzar la toma por el último pecho que haya agarrado la vez anterior, así nos aseguramos de que lo vacía y le llegan todos los nutrientes.

     

    Los bebés pierden peso cuando nacen. Esto es inevitable y fisiológico. Pueden perder incluso un 10%-15% del peso con el que nacieron, pero aproximadamente a los 15 días de vida lo recuperan. Y no significa que la madre tenga poca leche, o que su leche sea insuficiente.

     

    Los biberones traen medidas, el pecho no. Otro tema que preocupa a los padres y que les genera desconfianza es no saber cuánto están comiendo sus bebés. Efectivamente esto puede crear cierta ansiedad, pero, ¡tranquilos!, cuando los bebés comen, suelen hacerlo hasta saciarse o sentirse cansados, y en este caso, pasado un rato volverán a pedir.

    No obstante, existen indicios que nos trasladan que el bebé se está alimentando bien:

    • Su estado general (el tono muscular, la actividad, el comportamiento…), que puede ser valorado por un profesional hasta que los padres se familiaricen con su bebé.
    • Que moje varios pañales de pis al día (será de aspecto claro y abundante y el número de pañales variará según la absorbencia del mismo).
    • Sus deposiciones: suelen ser varias veces al día (es normal que hagan una caca por cada toma), siendo los primeros días meconio, que es negro y pegajoso, y volviéndose después después cacas amarillas-grumosas.
    • El peso, el gran protagonista. Lo cierto es que se trata de lo que más preocupa a los padres pero que, en realidad, es una medida menos fiable que las dichas anteriormente: como hemos hablado, al principio los bebés pierden peso, y además, las variaciones tienen que medirse con un intervalo de tiempo mínimo para que puedan ser fiables.

    La mayoría del resto de observaciones no se consideran útiles ni fiables. Algunas de ellas son:

    • Sacarse la leche con sacaleches para ver cuánto sale. No es fiable porque requiere un entrenamiento y porque el bebé nunca saca igual que la máquina.
    • Pesar el pañal. Tampoco es útil, ya que varía entre tomas y, el comúnmente conocido "lo que entra por lo que sale", no es riguroso.
    • Y el que suele ser la estrella de la comprobación: dar un biberón de prueba. La mayoría de los niños se lo toman, incluso siendo cantidades que son más de las que necesitan y no es significativo de nada. Es su instinto, succionar y tragar. Y si encima no tienen que hacer el esfuerzo del agarre (el pecho les cuesta más que el biberón), pues más toman. 

     

    Mamá, deberás estar más cuidada que nunca. Durante la lactancia la madre necesita mayor aporte calórico, aproximadamente unas 5oo kcal más al día, para poder mantener la producción y su metabolismo basal. Asimismo, necesita estar hidratada y descansada y, sobre todo, necesita el apoyo continuo de su pareja, que va a jugar un papel fundamental tanto para la madre como para el bebé durante todo el postparto. Los papás o las parejas tienen una función insustituible: cuidar y proteger a todos en la nueva situación del ciclo vital.


    Por último, destacar que la decisión de no amamantar es también válida para aquellas mujeres que no lo desean o que han tenido problemas de salud que se lo han impedido, y deben recibir el mismo apoyo que una mamá que lacta.


    ¿Tenéis dudas sobre algún tema en concreto? ¡Animaos a contárnoslo y prometemos preparar un post sobre ello con todo nuestro cariño y dedicación!

     

    Hasta la próxima, ¡Newbiesbloggers

     

    Consejos de salud de la enfermera Búha

    Me llamo Carmen, soy enfermera pediátrica y de familia y actualmente trabajo con bebés prematuros. Soy una apasionada de mi trabajo e intento aprender y disfrutar de él cada día. Tanto es así, que he decidido dar un paso más: ahora también soy una futura mamá.

    ¡CUÉNTANOS QUÉ TE HA PARECIDO!

    *Debemos aprobar todos los comentarios antes de publicarlos, pero lo haremos lo más rápido que podamos

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